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Puente
Para alcanzar la otra orilla del sueño, es preciso tender un puente de metales y brebajes
sobre el vacío tembloroso de la noche, dispuesto a resistir el peso de las huellas, que
pueda mantener el equilibrio de la memoria, capaz de esquivar la bruma de los abismos.
Es necesario atizar el fuego, afilar los cuchillos, atrapar el grito con las manos desnudas.
Para alcanzar la otra orilla del sueño, pesadilla del sol, es prudente tender un puente de
hechizos y milagros, olvidar la llave, el hilo extraviado en el ojo de la aguja, aceptar en
silencio el asombro y el arcano.
Es ahora que despierta la vigilia.
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